Cementerio de Montjuïc – Tarde o temprano...
Todos acabamos en el cementerio, así que no es mala idea echar un vistazo de vez en cuando a lo que será nuestra última morada.
La montaña de Montjuïc te ofrece una muy buena oportunidad de barajar varias opciones de descanso eterno, todas muy acertadas. Dependiendo de lo que más te guste, podrás empezar por detrás, donde acaba el jardín botánico, o por la antigua entrada principal, que se encuentra curiosamente en el medio de la nada. Personalmente recomiendo entrar por los jardines, ya que siendo Montjuïc tan extenso podremos disfrutar de muchos otros puntos de interés por el camino.
Una vez entras por dicho lugar, estarás en la parte más reciente, donde los muertos se apilan en bloques de compartimentos individuales. El paseo por esta parte es un poco lúgubre, pero te da una clara visión de la solución más realista que se practica hoy en día.
Podrás descubrir nombres ilustres de la sociedad catalana, algunos de ellos figuras de proyección internacional: Santiago Rusiñol (pintor y escritor), Joan Gamper (fundador del FC Barcelona), Joan Miró (pintor), Ildefons Cerdà (el arquitecto que creó el Eixample de Barcelona), Lluís Companys y Francesc Macià (Presidentes de la Generalitat de Catalunya antes de la dictadura de Franco), entre otros nombres célebres.
Debido a que el cementerio se construyó a raíz de que la ciudad de Barcelona se quedara sin sitio donde enterrar a sus muertos, se palpa el aspecto “no planeado” en su distribución y arquitectura ecléctica. La montaña de Montjuïc ofrecía, ya en el siglo XIX, un vasto territorio que poder utilizar inmediatamente, así que las prisas y la falta de planificicación de la época de inauguración tiene como resultado positivo el ofrecer al visitante una gran variedad de “zonas temporales”.
Bajando en dirección al mar, la distribución y ordenación de estas peculiares últimas moradas se vuelve más interesante. Empiezan a aparecer viejas tumbas, pertenecientes a otros siglos, algunas de cuando se inauguró el cementerio. Hay varios caminos de grava con breves descripciones sobre los creadores de las tumbas, fechas incluidas.
El recinto es enorme, y suele haber poca gente por los alrededores. No se presta a citas románticas precisamente, pero si quieres pasar un rato tranquilo, alejado del ruido, esta es una opción. Aprovecha, si no has traído nada para beber, las muchas fuentes que hay repartidas. Pese a lo que pueda parecer a priori, este es un lugar perfecto para relajarte, pasear y cambiar de aires.
Etiquetas: Montaña · Aire libre · Paseos
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