Restaurante La Clara – Barcelona Opportunity Week
El restaurante La Clara es uno de esos sitios que sueles ver a menudo desde fuera y donde, debido seguramente a una apariencia ultra-elegante, raramente sueles entrar. Una vez lo haces, te sorprenden dos cosas: sí es elegante (la comida también), pero contrariamente a lo que te habías imaginado, los precios no son tan altos como esperabas.
Empecemos por el principio. La razón por la que nos animamos a ir: decidimos aprovechar la oferta de la Barcelona Opportunity Week, una iniciativa dirigida a proporcionar buenos descuentos en varios establecimientos de la ciudad. Entre ellos se encontraba una buena selección de restaurantes, que ofrecían un menú especial para la ocasión y el compromiso de donar una parte de lo recaudado a una organización no gubernamental de su elección. El período de vigencia fue del 28 de enero al 6 de febrero de 2011.
Para ser sinceros, la primera idea fue reservar una mesa en el restaurante con una estrella Michelin Restaurant Lluçanès, pero pronto se fue al traste miserablemente debido a la ausencia de atención telefónica del laureado establecimiento (¡!). Luego se nos ocurrió que quizás no iba a ser fácil hacer una reserva para la cena del sábado en el mismo día, así que tras estudiar los menús que ofrecía cada restaurante para la ocasión nos decantamos por llamar al Restaurante La Clara. Y para nuestra sorpresa, esta vez fue coser y cantar. Su menú de Opportunity Week incluía:
Ensalada de lentejas
Timbal de escalivada con queso de cabra
Entrecot a la brasa con salsa de naranja
Albóndigas de sepia con salsa de setas
Helado pastel de queso casero con coulis de frutas silvestres
Tiramisú
Como los 16€ del precio por persona no incluían ni el IVA ni el vino, de la impresionante carta de vinos (he visto incunables más ligeros), elegimos una botella de vino tinto con denominación de origen de La Mancha, El Vínculo.
¿Nuestro veredicto? Fantástico. La preparación de los platos fue muy buena, combinaciones de sabores un tanto diferentes sin llegar a quimeras excéntricas. A destacar las albóndigas de sepia , y una mención especial a los postres, en particular el helado de pastel de queso con coulis de frutas silvestres.
La decoración también es digna de mención (como muestran las fotos a continuación, vale la pena reservar mesa en el segundo nivel; las paredes de piedra rústica crean una experiencia más íntima). El único “pero” sería la inexperiencia de nuestro camarero (que llevaba una semana en el trabajo y estaba claramente desbordado con toda la novedad del cambio) y el hecho de que nos cobraran en la factura 1,5€ por persona en concepto de pan. Tengo que admitir que este punto es una cosa que odio particularmente, pero ¿cómo se puede justificar clavar 6€ en la factura en concepto de pan? Lo encuentro una práctica muy caradura que desgraciadamente está muy extendida hoy en día en los restaurantes de Barcelona, pero eso es un artículo a escribir otro día. (¿O quizás merece la pena crear una sección entera para el tema?).
De todos modos, en mi opinión los 35€ por persona valieron la pena: una cena excelente por el precio medio de una cena de sábado por la noche en Barcelona ciudad. ¿Volvería? Seguramente sí, para probar algún plato de pescado (la carta que tienen en línea tiene una par de propuestas interesantes) y en especial para repetir los postres caseros.
Precio medio: 40€
Horario, viernes-sábado: 9.00-12.00; 16.00-00.00
Horario, domingos: 9.00-12.00
Etiquetas: Cocina catalana · Alta cocina · Cocina mediterránea · Productos regionales
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