L’Escala es un pequeño pueblo de pescadores situado en la costa del Alt Empordà, justo en lo que los gerundenses llaman la Costa Brava: pequeñas calas (muchas de ellas accesibles solo en barca), playas de arena gruesa, orillas profundas (nada de tener que andar un kilómetro antes de que el agua te llegue a la cintura; cinco pasos y sueles perder pie), acantilados rocosos que acaban en el mar, pinos de verde intenso tortuosamente doblegados por vientos inclementes, y, hablando de vientos, hogar de la Tramuntana, el despiadado viento del Norte que tiene la tendencia de destrozar tanto los bienes materiales de la gente como su cordura…