Tossa de Mar – El refugio del barco pirata
A medio camino entre Lloret de Mar y Sant Feliu de Guíxols, Tossa de Mar ofrece al visitante magníficos escenarios que se prestan por igual a las vacaciones plácidas de sol, baños y disfrute de la gastronomía, que a las vacaciones trepidantes de deporte de aventura y alegre vida nocturna.
Además, Tossa es la única población de la costa catalana que conserva un núcleo medieval amurallado, la Vila Vella, con una torre-vigía desde la que se divisan magníficas panorámicas. De obligada visita es la torre; son 15 minutos de subida pero que te permitirá experimentar el carácter agreste y rocoso de la Costa Brava, implícito en el propio nombre de este tramo del litoral catalán.
Se trata de una zona de costa famosa por su variedad de rincones y calas escondidas, a cuál más hermosa, a la que da lugar una combinación de acantilados rocosos, bosques de pinos y olas rompiendo en las orillas. Lo accidentado del paisaje no impide la existencia, a tramos, de calas y largas playas con arena de muy distinta textura.
Dicho accidentado paisaje era ideal para, ya en tiempos de barcos piratas, esconderse y entrar en la península de modo desapercibido.
En agosto se organiza un concurso de pintura rápida. Los participantes deben realizar sus cuadros en un solo día, de sol a sol, y los escenarios elegidos para invocar a la inspiración suelen ser rincones de la localidad.
En cuanto a la tradición culinaria de Tossa de Mar, destacan sobre todo las cazuelas de pescado y los suquets. Ambos platos se basan en la cocción de una mezcla de pescados y mariscos en salsas o caldos variados. ¡El resultado es realmente delicioso!
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